El regalo más original, hecho a mano y personalizado con tu nombre. Puedo sorprenderte. Sígueme. Te llevaré a un mundo que es sólo para tí.
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León Dulce, un viaje para los sentidos.
Aquí mi amiga Merchita y Álex, su hijo.
Este fin de semana en León hemos tenido el honor de acoger a lo más dulce de entre lo dulce. Y yo el honor y sobre todo el placer de disfrutarlo. Se ha celebrado la primera edición de una idea genial: la Feria de Repostería Creativa - León Dulce.
Por el enorme éxito de asistentes que pude comprobar cuando me acerqué hoy domingo a verla estoy segura de que hemos asistido a un evento que tendrá continuidad y una creciente proyección. Al menos, el sabor de boca que me dejó a mí (y a mis hijos, todo hay que decirlo) ha sido impresionante. Fuimos con unos amigos, Carolina (de la seda pintada a mano 'Castillos en el Aire') y su marido. Sabíamos de la feria por Sofy León, repostera y cocinera impenitente, blogera que recetas siempre deliciosas. Al ir con los pequeños suponíamos que estaríamos un rato, pero no la mitad de la mañana. Como así fue.
Detalle suculento de La Dulcería.
La verdad es que ha sido una ocasión única para comprobar las dulces genialidades que son capaces de hacer un selecto grupo de empresas y de emprendedores y emprendedoras reposteras, artesanos en toda regla, muchos de ellas de la provincia de León. Si soy sincera, ni sabía que había tanta gente por aquí cerca dedicada al mundo goloso.
Y a continuación, os dejaré una foto de cada uno de los expositores. Aparte de haber estado dos largas horas deambulando por los puestos , deleitándome con sus artículos y charlando con la gente, no hay mejor manera de comprobar el altísimo nivel de tanto buen profesional que ofrece dulzura en tiempos un tanto amargos.
La Dulcería, de León.
Vicky Cake Amor.
Las golosinas suecas de Pröva-Lo León.
Envases Alimenticios del Noroeste.
Mundo Goloso.
La Pastelería del Fimo.
La Tila.
El Arte del Dulce.
Pasleterías Betty.
Dulcesfree León.
Gula Cooking Sweet.
La Cocina de Abajo.
Endulce.
Dulce Solución.
Aula By Cheff.
I Love Aprons.
Ya sabéis que, aunque lo mío es el regalo de artesanía personalizada, yo también tengo predilección por la cocina. Y que algo de esa afición tiene reflejo en mi tienda online www.laninadelacomba.com, donde podéis encontrar desde un cuadro para notas de cocina hasta un cuaderno de recetas, pasando por bolsas para el pan, varios tipos de cestos personalizados, placas de cocina, un bloc para la lista de la compra, delantales para papá, mamá y conjuntos para niños, mi novedad para facilitar la decoración de los tarros de mermeladas o conservas, o una preciosa gallina para decorar el rollo de papel de cocina que seguro que os gustaría cuando le dediquéis tiempo a la repostería.
Mi gallina portarrollo, para 'esconder' el papel de cocina cuando hagáis repostería.
Bueno. Enhorabuena a todos y a todas de parte de La Niña de la Comba por la iniciativa de la feria. Y, como ocurre con un buen pastel… ¡A repetir! Os esperamos el año que viene con el paladar y los ojos bien preparados.
@ Todas las fotografías son de MediosLeon (mediosleon@gmail.com). Gracias a todos y todas por vuestra colaboración.
Vino Carlos y me dijo “tienes que escuchar esto”. Era un día de diario del mes de noviembre. Ese mes tan feo. Yo a Carlos le temo cuando me acerca unos cascos, me los pone con suavidad y me mira con los ojos grandes, las cejas arqueadas y esa media sonrisa nerviosa que pondría un arqueólogo ante el indicio de un hallazgo increíble. Es que no sé si me vacila. Le ha dado por música… digamos rara. Yo digo que no lo entiendo. Y triste, a veces demoledora. Como unos tal McEnroe. Yo no puedo, no puedo, y menos en el mes más feo.
Esta vez Carlos me sorprendió bastante. Dentro de mi cabeza sonó una guitarra muy melódica de suave cadencia, como cansada. Y detrás vino una voz que sencillamente me abrazó. Muy muy fuerte. Calor en noviembre. Color en el gris. Melodía frente el ruido. Susurros. Le devolví una mirada que crecía por momentos, mientras arqueaba mis cejas y la mitad de la boca dibujó una sonrisa.
Nunca había escuchado música por la calle. No me gustaba. Y ni quería saber que el móvil puede ser un reproductor de felicidad mientras caminas entre la gente, ajena a tu disfrute. Le pedí sencillamente que me pusiera “la canción”. Él supo qué canción era y la puso. Yo tampoco sabía que hay una tecla para repetir las veces que se quiera una misma melodía. Así que cuando quedaba un suspiro para terminar y el trasteo de la guitarra agonizaba y esa voz se había evaporado flotando, yo me apresuraba a iniciar de nuevo el placer de recuperarla, como si la salvara de un peligro inminente. Revivía gracias a mí. Y me hacía disfrutar sensaciones. Una y otra vez, decenas, cientos, miles, creo que millones de veces. Seguro que millones.
Hicimos un viaje inesperado para mí. Como no solemos viajar mucho, fue una experiencia maravillosa. Estaba el mar, el añorado mar. Era tierra de lluvia pero el sol nos sacudió el eterno noviembre de la rutina diaria. Probamos sabores. Abrimos los ojos de los niños a paisajes únicos, algunos mágicos. Y “la canción” fue la banda sonora de uno de los mejores recuerdos que he forjado desde hace mucho tiempo. Siempre me acompañará.
Pocos meses después conseguí hacer realidad por fin mi sueño de crear un lugar donde dar rienda a mi ‘alter ego’, La Niña de la Comba. Esa pequeña de manos maestras que llevo dentro y que tanto disfrute me ofrece cuando veo lo mucho que gustan mis trabajos. Carlos hizo unas fotos de varias creaciones y con el móvil, de forma más bien chapucera, un video a modo de pequeño catálogo de mis ideas. Le puso música. Era “la canción”, claro.
Hace dos semanas, Carlos me dijo que me iba a hacer un regalo. Algo pequeño y grande a la vez. Salimos inusualmente pronto de casa. Los niños quedaron acostados. Abuelita les cuidaba. Llovía a ratos y por eso toda la oscuridad brillaba, también donde nos tocó hacer una cola considerable para sacar las entradas. Nos sentamos en la segunda fila. El foco se apagó. Ella salió, como venciendo un apuro invisible que parecía empujarla de nuevo tras la cortina. Balbuceó sentada en el taburete. Se ruborizó. Se notaba como una pizca de vergüenza que la vencía, que acabó creando un sentimiento de ternura y compasión entre los que ocupábamos el teatrillo. Y de risas. Le aplaudimos para animarla y cogió la guitarra. Me dejó muda, nos dejó sin aliento: ella se agenció todas nuestras voces y le salían todas por su garganta.
Santos M. Perandones.
Voy a muy pocos conciertos. He de admitir que éste me gustó mucho. Pero a falta de una anunciada melodía para cerrar, ni rastro de “mi canción”. Así que cuando ella levantó la vista preguntando cuál era la última que el auditorio quería añadir y Carlos gritó “Locked in verses’, guardándose la vergüenza de estar a años luz de dominar el inglés, reconozco que fue un momento tan intenso… que todavía dudo si la escuché!
Carlos Domínguez - MediosLeon.
Le debo a Sara Sánchez (@SaraTheBeat) el recuerdo de los videos que tomó, alguno de los cuales reproduzco abajo. A Santos M. Perandones (http://www.voodoochild.es) las fotografías del concierto que ilustran Fanzine León y estas letras. A Carlos el regalín.
Y a Anni B Sweet, que me atrapó entre sus versos, la sensación de que ya no habrá más monstruos ni más noviembres.
La vida son estas cosas.
Shiny days - #RRAcoustic Rockandradionet.
Getting Older, en el concierto de León - Sara Sánchez.
Take on me, en el concierto de León - Sara Sánchez.